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Lo que dejó el Bicentenario (Semana.com)

La celebración de los 200 años de la Independencia fue prolífica. Incluyó series de televisión, exposiciones y restauración de monumentos. Todos con un marcado aire de inclusión. ¿Qué queda después de la euforia?

Hubo un momento, justo antes del 20 de julio de este año, en el que todos los eventos culturales del país parecían ser parte de la celebración por el Bicentenario de la Independencia. Desde festivales de cine que se preguntaban por la identidad nacional hasta programas de televisión, como el del Profesor Súper O, antes dedicado a los errores idiomáticos y ahora histórico. Había también actores vestidos de próceres en las estaciones de TransMilenio, recorridos por la ruta comunera y megaproyectos de restauración urbana. ¿Qué quedó de esa cascada de festejos? ¿Cuáles fueron perdurables y cuáles flor de un día?
La fiesta oficial  Solo el Ministerio de Cultura contó con 30 proyectos dirigidos a hacer un Bicentenario plural, tanto que no se habló de una, sino de varias independencias. "En esencia, la conmemoración que hemos construido partió por plantear que nuestro futuro no encuentra otra posibilidad que su despliegue en la libertad, la diversidad, la inclusión y la pluralidad en la memoria y en la creación", se lee en el programa del Ministerio. Sin duda, se trató de una línea opuesta a la trazada en 1910, cuando las celebraciones del Centenario tuvieron un marcado carácter excluyente hacia las minorías y los sectores populares. 

El proyecto especial y a largo plazo del Ministerio fueron los Centros Municipales de Memoria: espacios colectivos extendidos por el territorio nacional en los que las comunidades reconstruyen y difunden su pasado a partir de narrativas, tertulias y archivos fotográficos. La meta para finales de 2010 era haber sentado las bases de los 32 centros. Algunos, como el de Aguadas (Caldas), Cereté (Córdoba) y San Basilio de Palenque (Bolívar), empezaron a funcionar desde el primer semestre del año. En Cereté, por ejemplo, la población escogió el canal del Bugre, un brazo del río Sinú, como símbolo de su registro histórico. En San Basilio, el grupo de memoria quiso recordar el papel de los cimarrones en la Independencia, y en Ocaña (Santander) y San Andrés prepararon exposiciones itinerantes de fotografía. En la capital se espera que comience la construcción del edificio donde funcionará el Centro de Memoria de Bogotá, en predios que eran del Cementerio Central.

La construcción y restauración del patrimonio arquitectónico fue otro de los proyectos del Ministerio de Cultura. Aunque en julio se anunció que la primera fase de las obras sería entregada en diciembre, espacios como la Plaza de San Nicolás, en Barranquilla, siguen en obra. Para la recuperación del centro histórico de esa ciudad la inversión asciende a 85.000 millones de pesos. Tampoco se ha entregado el Centro Bicentenario de Socorro (Santander), que, según se afirmó a comienzos de año, se haría en tres fases. El que sí cumplió con las fechas establecidas fue el Domomuseo Bicentenario en la Biblioteca Jorge Garcés Borrero, de Cali, una construcción de 1.270 metros cuadrados para la que se invirtieron cerca de 1.800 millones de pesos. Por último, está un proyecto de gran magnitud todavía en obra negra: el parque que cubrirá en Bogotá la troncal de la 26 entre las carreras Quinta y Séptima, obra del arquitecto Giancarlo Mazzanti. Su suerte está atada a la de las cuestionadas obras de la Fase III de TransMilenio.

Junto a estos dos, el Ministerio diseñó un Banco de Partituras del Bicentenario, la Biblioteca de Literatura Afrocolombiana y la Biblioteca de los Pueblos Indígenas, la serie documental Viajes a la memoria, huellas de una nación y el programa de radio Independencias al aire. En ella, ciudadanos comunes reconstruyen 25 de esos relatos que, pese a que se transmiten de generación en generación, rara vez tienen lugar en enciclopedias o libros de historia.

El Ministerio de Educación, por su parte, creó un solo y ambicioso proyecto. Historia hoy: aprendiendo con el Bicentenario de la Independencia, un programa que contó con varias etapas y que se propuso ofrecer a profesores y alumnos herramientas para la investigación histórica no académica. El pasado no solo viene en textos escolares, también la tradición oral, por nombrar una, es una forma de reconstruirlo. En la primera etapa más de 15.000 estudiantes enviaron preguntas sobre la Independencia. De allí salió la cartilla 200 años, 200 preguntas. Luego, los niños contestaron las preguntas y finalmente hubo una socialización. El Ministerio envió a 14.000 instituciones educativas la Colección Bicentenario, un paquete con 13 libros, dos cartillas, seis DVD, afiches y un atlas histórico. 

Otros formatos 
De lo que deja el Bicentenario hay que destacar la exposición Las historias de un grito, que todavía se puede visitar en el Museo Nacional. Con humor, los curadores de esta muestra ponen en evidencia la exclusión que ha marcado los 200 años de vida republicana en Colombia. A punta de fina sátira y recurriendo a todo tipo de recursos (obras de arte, instalaciones, escenas de programas de televisión), los curadores de esta muestra ponen en evidencia los extremos a los que ha llegado el nacionalismo en el país, al tiempo que satirizan el constante afán de algunos colombianos por lograr privilegios y reconocimiento social.

También la Biblioteca Nacional y el Banco de la República hicieron exposiciones. Ambas sobre el papel que desempeñaron los discursos, legitimados y no legitimados, en el siglo XIX. La primera, Impresiones de la independencia: proclamas, bandos y papeles sueltos, curada por Carlos Betancourt, dio cuenta de cómo las publicaciones colaboraron a la polarización de la opinión pública. La segunda, Palabras que nos cambiaron: lenguaje y poder en la Independencia, bajo la curaduría de Margarita Garrido, fue un recorrido por las formas de pensar y hablar durante la época independentista. 

En televisión sobresale la telenovela La Pola, que logró -más allá de las críticas sobre las libertades que se tomaron los guionistas- llevar al horario triple A problemas que, como el afán de los criollos de lograr privilegios, estuvieron en el centro de la independencia y que todavía están vigentes. 

Desentonaron 
De todo lo que se hizo, dos iniciativas no colmaron las expectativas que generaron. La primera, la obra de teatro Bolívar, fragmentos de un sueño, una coproducción del Ministerio de Cultura y el Teatro Malandro. Dirigida y protagonizada por Ómar Porras, fue, según la crítica, un desafortunado intento de contar la historia del Libertador apoyándose en recursos experimentales sin ton ni son. Y la segunda, el excesivo acento que tuvieron la música y los conciertos. En un costoso despliegue, cantantes famosos fueron los protagonistas de la celebración del 20 de julio, en un esfuerzo cuya trascendencia no es evidente. Se llegó al punto de componer un tema oficial del Bicentenario, Vamo' a celebrar, que pasó inadvertido y no sonó más que en eventos oficiales. 

En suma, mientras en 1910 los festejos del Centenario buscaban mostrar que Colombia iba en la senda correcta: la del progreso, aunque era un camino pensado para unos pocos, 100 años después, con formatos y escenarios diversos, la celebración del Bicentenario quiso invitar a los que hace un siglo fueron excluidos a construir, de nuevo, el pasado. Hecha esta tarea, vendrá la de construir un futuro que se aleje, ahora sí, de los vicios que sobrevivieron a la independencia. La idea es que este propósito no termine sepultado, como le ocurrió al Parque del Centenario.
(Artículo propiedad de Semana.com)

Historia colombiana hecha poesía (La Nación)

El escritor antioqueño Robinson Quintero Ossa presentó en Neiva el libro ‘Colombia en la Poesía Colombiana: Los poemas cuentan la historia’. Esta antología de poemas mereció el Premio Literaturas del Bicentenario 2010, del Ministerio de Cultura.
Esta obra, según el escritor, presenta al lector una interpretación del largo proceso histórico de la formación de Colombia como nación y ofrece un valioso conocimiento de las representaciones que estos poemas han construido sobre los distintos momentos, lugares y personajes colombianos desde el descubrimiento de América hasta la actualidad.
“En conclusión, es la historia de nuestro país contada a través de la poesía. Algo que en el recorrido literario colombiano jamás se había hecho”, manifestó Quintero Ossa.
El libro contiene 186 poemas de 125 poetas del país, desde 1589.
“Este texto no está hecho para destacar los poetas, ni está hecho par destacar los poemas, pues en él no están precisamente los mejores poemas de la poesía colombiana. El sentido era contar la historia desde otro punto de vista”.
Los 2.000 ejemplares de la primera edición ya se agotaron, se espera que en febrero se publique la segunda.

La historia en versos
De acuerdo con Robinson Quintero Ossa, el objetivo principal de publicar ‘Colombia en la Poesía Colombiana: Los poemas cuentan la historia’ fue mostrarle a los lectores una forma más interesante de conocer los principales acontecimientos del país.
“La historia de Colombia se puede encontrar en los volúmenes académicos, y puede ser consultada en cualquier biblioteca o hemeroteca, pero la historia contada desde la poesía era un relato que estaba sin urdir, estaba totalmente disperso en libros, revistas, folletos”, dijo el antioqueño.
No obstante, aclaró que el libro incluye notas históricas escritas por Amparo Murillo Posada para cada poema, así como notas literarias del escritor Joaquín Mattos Omar.
“Lo que quisimos fue reunir esos dos contenidos: datos de la historia contada por los historiadores, así como la historia contada por los poetas. De alguna manera la historia contada por los historiadores es un poco fría, por su mismo objetivo de ser preciso y comprobado el hecho que se relata. En la poesía no existe eso, es el acercamiento a la realidad a través de la imaginación del poeta”.

Los poetas
El libro reúne las obras de Juan de Castellanos y Hernando Domínguez Camargo en el siglo XVI.
En el siglo XVIII se registran los textos de Francisco A. Vélez Ladrón de Guevara y José Fernández Madrid.
Asimismo se destaca la presencia literaria de Luis Vargas Tejada, Rafael Núñez, Ricardo Carrasquilla, José Asunción Silva, Candelario Obeso, Ismael Enrique Arciniegas, Porfirio Barba Jacob, Abel Farina y Jorge Pombo en el siglo XIX.
Entre los artistas del siglo XX que hacen parte de esta antología están León de Greiff, Luis Vidales, Jorge Zalamea, Eduardo Carranza, Aurelio Arturo, Álvaro Mutis, Jorge Gaitán Durán, Mario Rivero, Matilde Espinosa, Fernando Charry Lara, Héctor Rojas Herazo, Rogelio Echavarría, Darío Jaramillo Agudelo, María Mercedes Carranza, Juan Gustavo Cobo Borda, William Ospina, Juan Manuel Roca y Gonzalo Arango. También aparecen Gabriel Jaime Arango, Helí Ramírez, Rómulo Bustos, Álvaro Rodríguez Torres, Óscar Torres, Gabriel Jaime Franco, Ramón Cote Baraibar, Santiago Mutis, Fernando Herrera y Andrea Cote, entre otros.
El aporte huilense de este libro está a cargo de José Eustasio Rivera y Guillermo Martínez González.
“Sus poemas hacen alusión al paisaje o algún asunto político, económico, social o cultural del Huila”.

Nuevo libro
Robinson Quintero Ossa presentará en mayo próximo el libro de entrevistas ‘El país imaginado’, que contará con el testimonio de 36 poetas colombianos quienes hablan sobre qué clase de nación desean para los años venideros. Según el escritor, esta producción literaria es una continuidad de Colombia en la Poesía Colombiana: Los poemas cuentan la historia’.
“En el anterior libro se muestra a Colombia desde años atrás, en cambio en el próximo se mostrará al país desde una perspectiva del futuro”.

(Artículo propiedad de La Nación)

Exposición "Bicentenario", a unos días de concluir (El Universal)

En sus últimos días para ser visitada, la exposición 'Bicentenario. Diez miradas latinoamericanas' revela nuevas perspectivas del arte de cinco países de la región que este año festejaron sus 200 años como países libres.

La muestra que concluirá el 31 de diciembre su ciclo, ofrece obras de artistas de Venezuela, Colombia, Chile, Argentina y México, que hacen contraste con el fresco 'Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central', que alberga el Museo Mural Diego Rivera.

La curaduría hecha por Graciela Kartofel permite observar, desde una mirada crítica, 'las nuevas orientaciones del arte del sur del continente dentro de los fenómenos artísticos contemporáneos y cómo los artistas latinoamericanos responden hoy a la noción de identidad en un mundo globalizado'.

Estos 10 artistas con visiones y actitudes estéticas independientes, invitan a reflexionar en un mundo globalizado, hiper-interactivo, multicultural y transdisciplinario, añade el guión museográfico.

Para Kartofel es una exposición que no se deja mirar superficialmente sino que penetra, es comprometedora, refiere texto e imagen que crean nuevas señales entre las diferentes culturas que se hacen presentes, sin dejarse aplastar por la masificación.

Si bien hoy el mayor énfasis en el arte de América Latina es señalar identidades y formas de cultura, las distintas visiones que abarca la obra de los artistas convocados son de múltiples raigambres culturales, señalan los títulos de la exhibición.

En esta exposición, las disímiles facetas de la región permiten una visión holística de la identidad latinoamericana, más allá de las limitaciones de la globalización y de la falsa relativización de lo internacional.

Para Kartofel, América Latina y su arte se piensan dentro de una perspectiva muy flexible, como una formación multicultural, unida por lazos geográficos, históricos, económicos y sociales que están sujetos a debate y discusión.

En la presentación de los artistas, Kartofel señala que Lucía Warck-Meister (Argentina) incentiva al paseante y al espectador desde la fachada, mientras Manuel Velázquez (México) crea un nuevo expresionismo de vertiente étnico-conceptual.

Por su parte, Roberto Rodríguez (México) crea una simbiosis de formas vegetales y atributos indígenas (cuyo trabajo establece nexos en imaginería, creencias y prácticas artísticas del pasado, fundamentándose en el acervo de Africa y América precolombina) .

El chileno Víctor Pimstein conceptualiza el horizonte latinoamericano y su compatriota Iván Navarro declara la aguda sutileza de quien piensa lo cotidiano; Mauricio Lupini (Venezuela) anticipa lo que podría ser convertirse en la región verde planetaria y Lina Leal (Colombia) brinda una iluminadora ducha intelectual.

En tanto, Sergio Fasola (Argentina) juega con las composiciones irónicas y las ofrece recompuestas; Nayarí Castillo (Venezuela) hace del video una bandera y una experiencia humana y Alvaro Barrios (Colombia) aporta truenos y relámpagos de ironía estético política surrealista.

La exposición 'Bicentenario. Diez miradas latinoamericanas' podrá admirarse hasta el 31 de diciembre próximo en el Museo Mural Diego Rivera, sitio que roba la atracción de la gran mayoría de los visitantes debido al mural 'Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central'.

Incluso hoy, se notó a un grupo de personas que realizaba una visita guiada, y todos ellos estaban atrapados por personajes del mural como Frida Kahlo, 'La Catrina', 'Hernán Cortés' o Porfirio Díaz, pintados por Diego rivera (1886-1957) .



(Artículo propiedad de El Universal)

El Bicentenario se convierte en musical (CM&)


Con motivo de la conmemoracion de los 200 años de la Independencia de Colombia, los alumnos del colegio Rafael Pombo de Bogotá han realizado una muestra artística, que tiene como tema central el Bicentenario. Más de cien niños en escena, entre los 5 y 6 años, desarrollan esta puesta en escena donde se introduce a la familia colombiana dentro de la historia de la patria manejando la fantasia y la realidad.



Los dialogos representados han sido acoplados a la edad de los pequeños artistas para facilitar la comprensión y ejecución de la historia, una esta puesta en escena que va desde el descubrimiento de América hasta la Batalla de Boyacá, haciendo énfasis en las costumbres, vestuario, música y folclor de la época, y resaltando el entusiamo por las ideas e igualdad, fraternidad y liberad.
Este musical puede ser visto por los capitalinos en el teatro Montessori hasta el 24 de diciembre de 2010. 

(Artículo propiedad de CM&)

Año Bicentenario (elliberal.com.co)

Una actividad cultural que llegó a todos 

Los 200 años de Independencia de Colombia fueron el tema central del país en 2010.


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Desde la Presidencia de la República se invitó a todas las regiones a participar con actividades que rememoraran la historia colombiana.

Y así fue. En esta sección­ del país, a través de la Gobernación del Cauca se organizó la Comisión Transitoria para la Celebración del Bicentenario  integrada por personalidades del clero, fuerzas militares, universidades, policía, empresas privadas, academia de historia y la Secre­taría de Educación Departamental, entre otras.

El docente y escritor Marco Antonio Valencia, Secretario­ Ejecutivo de la Comisión, quien impulsó más 340 eventos apoyado por las casas de cultura, instituciones educativas, medios de comunicación, comunidades de intelectuales y artistas organizados, habló con El Liberal y le contó cómo fue este año histórico.

¿Qué se logró con la cele­bración del Bicentenario?

“Que todos los medios de Comunicación de la región –sin excepción–, acompañaran un programa gubernamental de cultura sin cobrar, atendiendo el llamado de empresas con responsabilidad social. Además de gestionar una gran cantidad de eventos con recursos económicos limitados, la única instrucción­ que recibí fue “hay que celebrar el Bicentenario” y como en la historia de la ‘Carta de García’, salí de la  oficina del gobernador a cumplir la tarea sin saber por dónde comenzar, ni qué hacer”.

Entonces, ¿qué fue lo primero que hizo?

“Crear una oficina, un plan de trabajo y concertar un programa a partir de las ideas de los miembros de la Comisión,­ quienes hubieran querido desarrollar un plan de mega-obras­ extraordinarias­ pero no teníamos presupuesto suficien­te. Al final, la gestión desarro­llada fue exaltada desde la Consejería Nacional de la Presidencia para el Bicentenario porque fuimos uno de los departamentos más entusiastas, al punto de que me nombraron Consejero Nacional de Cultura, del Ministerio de Cultura de Colombia: 2010-2011”.

¿Qué obras se dieron durante el año Bicentenario?

“La Gobernación invirtió en la construcción del Edi­ficio Bicentenario sede de la Universidad Colegio Mayor; se instaló la estatua del General José María Córdova en la glorieta de Bellavista al norte de Popayán y se aportó para la construcción de la glorieta Bicentenario en el municipio de Silvia y la Casa de la Cultura de Bolívar. A las alcaldías les entregamos placas de gran formato como ‘testigo histórico’ para enriquecer su patrimonio y en la actualidad se pintan siete murales en diferentes localidades del Cauca relacionados con el tema. En Popayán, la administración construye un megacolegio con el nombre Bicentenario”



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Marco Antonio Valencia Calle
Secretario Ejecutivo de la Comisión Transitoria para la Celebración del Bicentenario  Cauca


¿Qué faltó por hacer?

“Como en el amor –en un programa educativo y cultural–, todo nunca será suficiente. Cómo me hubiera gustado llenar de estatuas las plazas o recuperar las que ya están deterioradas, redimir o invertir en el mantenimiento de los archivos históricos de los municipios, crear centros de memorias en cada pueblo, publicar una colección de libros y sedes que dieran cuenta exhaustiva de la verdadera historia que tenemos, traer conferencistas internacionales, reunir a las Academias de Historia de Colombia en Popayán, exhibir un ciclo de cine histórico para escolares, capacitar a más docentes en  investigación de historia regional, contribuir de una manera más cierta a fomentar el sentimiento y el orgullo  patrio a través de la creación de la Cátedra Cauca… en fin. Ojalá hubiera tenido recursos y tiempo para diseñar un programa hasta el año 2019”.

¿Qué fue lo más complejo de la celebración?

“Al principio muchos funcionarios no me colaboraban, era desesperante, y fue duro entender el sistema, elaborar proyectos, etc. Luego hubo personas que quisieron dañarme la imagen y el trabajo con comentarios malintencionados motivados por los celos y la envidia. Incluso, cerca del 20 de julio recibí correos electrónicos donde me amenazaban porque dizque tenía mucho protagonismo mediático y me estaba metiendo donde no debía, pero resistí y no renuncié.  Eso sí, después de esa fecha tuve que bajar de perfil, cambiar mis horarios y tratar de no salir más en la prensa por físico miedo. Pero gracias a Dios y al apoyo de muchas personas que me acompañaron de manera desinteresada cumplimos las propuestas bosquejados en el programa de trabajo”.

¿Sirvió la celebración del Bicentenario para revivir el sentimiento patrio como se pretendía desde la presidencia de la República?

“Al respecto algo se hizo. A través de las conferencias y el trabajo escolar se logró que mucha gente, y especialmente las nuevas generaciones tuvie­ran más conocimiento y respeto por su historia; pero hay que ser realistas y tenemos que decir que faltó mucho por hacer tanto en las regiones como a escala nacional. Faltó tiempo y recursos. No se aprende a querer por decreto. Para que la gente ame a su país tiene que conocerlo, vivirlo, recorrerlo, cantarlo, saborearlo y ese es un proceso largo”.

Actividades centrales del Bicentenario

1. Concursos escolares para la celebración del bicentenario: pintura, fotografía, cuento, carta a un prócer, carteleras y teatro.

2. Feria de la ciencia escolar en honor al ‘Sabio’ Caldas. Construcción e inauguración del Edificio Bicentenario del Colegio Mayor del Cauca.

3. Instalación de la estatua del prócer.

4. Ciclo de conferencias históricas, a cargo de la Academia de Historia del Cauca.

5. Reconocimiento y socialización de la vida y obra del Sabio Francisco José de Caldas, a cargo de la Fundación Amigos del Sabio Caldas.

6. Ciclo de conferencias y debates por la diversidad regional y  el mestizaje, a cargo de la Universidad del Cauca.

7. Reconocimiento a 480 personajes de hoy, que son ejemplos para las nuevas generaciones por su trabajo social en la cultura, la política, el deporte, las artes y el trabajo comunitario, a través del botón conmemorativo ‘Francisco José de Caldas’.

8.
 Publicación del libro Caucanos en la Independencia, de Guido Enríquez Ruiz.

9. Honores a los restos simbólicos de Manuelitas Sáenz, a través de una jornada cultural y académica de dos días.

10. Creación de tertulias y jornadas culturales a nombre del Bicentenario en los municipios.

11 . Publicación del libro: Las memorias del Bicentenario en el Cauca 2010.

12. Celebración del 20 de julio a través del Concierto Nacional.

13. Composición de una misa especial para la celebración del Bicentenario. Partitura, Música y letra del maestro Horacio Casas.

14. Exposiciones de pintura, dibujos, fotografías, conciertos musicales en todos los géneros y obras de teatro de artistas organizados, ONG, casas de la cultura y universidades, en homenaje al bicentenario.

15. Recorridos turísticos de escolares y ciudadanos varios por la Ruta del Libertador en Popayán, y los museos de la capital caucana.

16. Gestión y contratación de siete murales de gran formato para los municipios del Cauca, con tema histórico a cargo de la Universidad del Cauca.

17.
 Entrega de una placa conmemorativa para la historia que dice “honor y gloria al pueblo de…”, hecha en granito y de gran formato para ser instalada en el frontis de cada administración municipal por parte de las alcaldías.

18. Formación de ochenta maestros en investigación histórica a través del programa Ondas Bicentenario, con apoyo de la Secretaría de Educación, Universidad del Cauca y Colciencias.

19. Publicación de la revista Bicentenario Cauca, plegable, himnos y calcomanías para llevar el mensaje del Bicentenario por los municipios.

20. Conferencias sobre la historia y participación del Cauca y las gestas de independencia por parte del Gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González, en Quito, Ecuador, y Lima, Perú.

(Artículo propiedad de El Liberal)